viernes, 21 de octubre de 2011

El Orgullo Para "Su Equipo" - Kevin Fertig


             Hace unas semanas, me fui a un partido de fútbol con mis padres y mi hermano que estaban visitándome aquí en Madrid. Aunque yo había visto cada Copa del Mundo desde 1998, sólo empecé a interesarme en fútbol europeo al principio de la universidad (ayudado por el juego FIFA 09), y esto fue mi primer partido. Yo vi un equipo con camisetas que tenían rojo destruyendo otro equipo (se me olvidó su nombre), 4 – 0. Vi fanáticos por todas partes del estadio que nunca dejaron de gritar. Pero contrariamente a lo que estoy seguro que piensas, esto no fue un partido de Real Madrid, sino de Atlético Madrid. Y aunque que todavía no fui a un partido de Real Madrid, nunca vi el mismo ambiente, la misma pasión contagiosa y ferviente por un equipo en tan gran escala.

            La mayoría de los partidos de deporte a que he asistido son de baloncesto de la NBA, de béisbol (MLB), o de baloncesto de Duke. Al nivel profesional, es muy raro ver un estadio completo de fanáticos con tanta pasión, especialmente para los deportes profesionales de Nueva York; hay demasiados turistas o personas que no siguen el deporte, algo que no digo es malo pero cambia la atmósfera. No existe la misma unidad, un estadio de personas completamente juntas, cantando al mismo tiempo, gritando al mismo tiempo, saltando al mismo tiempo. Esto existe en los partidos de baloncesto de Duke, particularmente en la sección de los estudiantes, pero el estadio de Duke es famosamente pequeño, íntimo, sentando al máximo 9,200 personas. En contraste, el estadio de Atlético Madrid es gigante (nos dijeron que se puede sentar 57 mil personas) pero se ve la misma unidad que haría en un partido de Duke.

            Antes de ir al partido, muchas personas me dijeron que ir a un partido de Atlético es más divertido que uno de Real porque los fanáticos son más fervientes, creen más en su equipo, aunque si el equipo es peor. El medio del estadio estaba saltando casi todo el partido, y todo el estadio sabía las canciones del equipo. Aún a la pausa del medio tiempo, había unidad: todos se sentaron y empezaron a comer sus bocadillos, algo que yo y mi familia no sabíamos antes del partido. Toda esta unidad me hizo pensar en la pasión furiosa, constante y personal para su equipo, un equipo peor que Real pero que para muchos personas es como “mi equipo.” En los textos que leímos en clase, la primera vez que vimos el concepto de “Mi Madrid” es en las lecturas de guerra, en un momento en que Madrid fue a su punto más bajo desde mucho tiempo. Y empecé a preguntarme si los fanáticos de Real tienen esta misma pasión furiosa para su equipo, aún si Real fuera peor. En mi pequeño tiempo aquí en esta ciudad, el orgullo para “mi ciudad” o “mi equipo” se ha demostrado en contextos de inferioridad. Se habla de “mi ciudad” cuando la ciudad se destruye, y “mi equipo” cuando se trata de un equipo inferior a otro de la misma ciudad. Por supuesto, ese tiene mucho a ver con la lealtad, pero también posiblemente con la esperanza que en el futuro, se mejorará la situación, y regresará la gloria que todos anhelan. Yo soy fanático de FC Barcelona (y por esto, no me gusta en nada Real Madrid), pero para mí, Atlético siempre será “mi equipo” adentro de esta ciudad. 

Michael Franti & Spearhead - por Jack Jamieson


El teatro y los espectáculos forman una parte importante de la cultura de Madrid.  A mi parecer, cuando pienso esta parte de la cultura, viene al mente teatro más antiguo y espectáculos en la calle como artistas callejeros.  Creo que esta idea de la cultura necesita cambiar en algunas maneras específicas.  Hoy en día, la música en el mundo es una empresa de billones de dólares y Madrid, como una ciudad principal en Europa, tiene gran rol en la empresa.  Todas de las grandes artistas en el mundo, cuando tienen popularidad suficiente grande, van de gira en Europa y Madrid sin duda será una de las paradas en la gira.  Entonces, ahora es necesario que incluya conciertos en la conversación de cultura en Madrid.  Por ese motivo, voy a contarles sobre mi experiencia en un concierto la semana pasada.


El jueves pasado, fui al concierto de Michael Franti & Spearhead.  ¡Toda la noche era increíble!  Para empezar, el local era muy pequeño y no había más que 200 personas y quizás había más cerca de 150 personas entonces era un concierto muy muy íntimo.  ¡Estaba de pie (bailando) en primera fila durante todo el concierto!  Por eso, pude chocar y agarrar la mano de Michael Franti varias veces.  Si no sabes la música de este grupo, lo recomiendo porque es muy feliz y animado entonces el concierto era perfecto para divertirme.  El grupo tocaba todas las canciones populares como “The Sound of Sunshine” y “Say Hey (I Love You)” y la energía era fantástica.  También, dos veces diferentes Michael Franti venía al admiradores para cantar y bailar con nosotros.  ¡Estaba cantando y bailando con él durante el concierto!  Obviamente, este solo hizo que yo estaba más y más emocionado sobre el concierto y me divertí mucho.

Todo el concierto tenía una energía perfecta aunque solo había casi 200 personas y además, las canciones parecen las mismas como en el radio y cuando son grabadas.  ¡Pero espera, se mejora!  ¡Después del concierto, Michael Franti venía al admiradores otra vez para darle las gracias y conocí a él!  Tuve la oportunidad de abrazarle y darle las gracias por el concierto increíble a él personalmente.  Además, pude conocer el resto del grupo y hablar con ellos un poco.  ¡Mientras estaba hablando con la guitarrista del grupo, él me di una púa!  ¡Finalmente, volví a Michael Franti y sacamos una foto juntos!  Sin duda, este concierto es uno de las mejores experiencias que he tenido en Madrid hasta ahora.




 

Aprender a Navegar la Ciudad- por Matt Morris


            Hace tres semanas que vinieron mis padres a Madrid para visitarme y ver la ciudad.  Fue su primera vez en Europa- ni menos Madrid- y no son las personas más coordinados geográficamente en el mundo y además de eso no hablan español.  Es decir, si participaran en el programa “The Amazing Race”, probablemente entrarían en el último lugar.  Por eso tuve que tocar el papel de guía turístico para el fin de semana, y claramente porque querría pasar tiempo con mis padres.  Pues, el problema fue que en ese momento no sabía como llegar a muchos de los lugares turísticos que ellos querrían ver, porque siempre uso mi abono en el metro, y algunos ya no había visto.  Entonces mi señora me escribió una lista de lugares famosos que necesitaba mostrar a mis padres, y direcciones breves para caminar a todos.  Caminamos desde Argüelles al Parque Oeste, al Palacio Real, a Plaza Mayor, a Puerta del Sol, y a Neptunos y Cibeles, parando para comida y bebidas a lo largo del camino.  La cosa que me sorprendió bastante fue la proximidad geográfica de todos estos lugares que asumía estaban en lados opuestos de la ciudad.  Cuando andas el metro, como discutimos en clase, hay una sensación de distancia entre tú y la ciudad actual; eres como un perro andando en carro: solo llegas, pero no sabes la manera o la distancia actual.  Por caminar desde lugar a lugar, encontrándolos solo por mi instinto, las direcciones generales y los consejos de gente en la calle (sin mapa), gané la habilidad de conectarlos en mi mapa mental de Madrid.  Especialmente porque yo tuve que ser el dirigente del grupo a lo largo del camino, después de esa experiencia, me siento más capaz de navegar la ciudad si tengo que hacerlo en el futuro.  Otro beneficio de la visita de mis padres es que me dio la oportunidad de ir a algunos lugares importantes que no visitaría de otra manera.  Por ejemplo, mi señora nos recomendó un bar de tapas muy antiguo llamado “La Dolores”, cerca de Cibeles.  Después de una esfuerza, lo encontramos, y tenía las mejores tapas que he probado, y pienso que tenía Mahou mejor que los demás en Madrid.  Luego esta noche fuimos a un concierto en un bar llamado “Sala Clamores” cerca de Bilbao, y me pareció un reunión de la gente bohemia madrileña, una cultura que no había encontrado antes.  Pues, solo puedo decir que para conocer una ciudad mejor, hay que guiar a gente por sus calles sin mapa; vas a  perderse un poco, pero pienso que vale la pena para encontrar lugares nuevos que no encontrarías de otra manera. 
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La cultura acogedora de Madrid a través del fútbol por Krista White

“¿Nacionalismo de Madrid? Qué sería eso?” Estas palabras de Luis Antonio de Villena que leímos en su ensayo, “Esta hosca ciudad acogedora” me hacía pensar en la identidad de Madrid y lo que he encontrado aquí. Hace unas semanas, tuve el suerte de asistir un partido de fútbol de Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu. Ya sé que esto no se parece una “experiencia cultural” en el sentido tradicional. Pero, esa noche aprendí muchas cosas interesantes sobre esta ciudad. Creo que el orgullo y la emoción que vi en el estadio entre los hinchas de fútbol causarían una reconsideración de algunas temas que dijo Antonio de Villena.

Un aspecto del partido que me sorprendió era el hecho de que se pueda entrar con un montón de comida. En los Estados Unidos, normalmente es prohibido traer comida comprado afuera del estadio, una regla que me molesta mucho aunque yo entienda que sea una cuestión de beneficios para los vendedores de comida. Al comparar España y los EE.UU. en este aspecto de poder traer cualquiera comida al dentro del partido, España me parece mucho más “acogedora” que mi país. Se me ocurre que el permiso de traer comida es muy española porque aquí el comer es un aspecto importante de socialización. Aparte de la felicidad que se sentí al aprender la cantidad de comida mi madre anfitriona había llevado, me sentía también una unidad con la otra gente que comían mientras mirando el partido. “¿Estás comiendo pipas? ¡Yo también!”, quería decir a las personas que nos rodeaban. 

Ahora, quiero enfocar más en el tema del partido a su mismo. Yo había oído muchísimo sobre el famoso Real Madrid, los jugadores expertos, y los aficionados dedicados; aún así, el nivel de energía que sentí allí fue increíble. En nuestra sección, había aficionados de Real Madrid y también el otro equipo – pero ese equipo también era de Madrid. Aunque había dos equipos en competición, y aunque se sentaron acerca de nosotras personas que querían que el otro equipo ganara, yo no percibí ningún sentido de hostilidad entre los dos lados. (La mayoría de la hostilidad fue dirigida a los árbitros.) Si Madrid fuera una ciudad hosca, o una ciudad fragmentado, no habría habido conversaciones ni encuentros corteses entre los dos lados de aficionados. De hecho, mi madre anfitriona tuvo muchas conversaciones con los hombres (del otro equipo) al lado de nosotras.

Al regresar al ensayo de Antonio de Villena, os quiero dejar con una cita: “A muchos, cuando llegan a Madrid y pasan aquí las primeras semanas, la ciudad no les gusta. Luego—casi siempre—se quedan en ella y con placer.” Primero, quiero decir que sí me gustaba Madrid desde el principio, pero podría ver como algunas personas no les gusta de una manera o otra. Pero, después de ir al partido de Real Madrid, y al mirar las interacciones y energía de la gente, y el hecho que se puede traer comida, ¿cómo no te encanta esta ciudad de Madrid?


jueves, 20 de octubre de 2011

Ahora, Mi Madrid--Por Miriam Fox


Este domingo pasado, una amiga y yo nos reunimos con su “intercambia” de la universidad CEU. La intercambia ha sugerido que debemos reunirnos al metro de La Latina a las ocho por la noche. He ido al barrio de La Latina dos veces antes. Durante nuestro primer fin de semana aquí en Madrid al principio del mes de septiembre, yo fui a La Latina un sábado por la tarde a comer tapas con Pablo y un grupo de estudiantes de Duke. Otro fin de semana yo regresé a La Latina con algunas amigas después de que hubiéramos visitado El Rastro pero era las doce de la tarde el domingo y lamentablemente nada estaba abierto porque era demasiado temprano para almorzar, según los madrileños.
Esta visita a La Latina con la intercambia, Ana, fue una experiencia muy diferente. La vida de La Latina por la noche es distinta. Todas las calles y bares estuvieron llena de gente joven divirtiéndose antes de regresar al trabajo o a la universidad el lunes por la mañana. Ana nos trajo a un café donde subimos a la terraza. Tuvimos que esperar por una mesa porque había un montón de gente. Ella nos explicó que es un lugar favorito de los jóvenes y en esta hora en los domingos siempre está llena de los madrileños, pero queda desconocido a la gente extranjera.  Cuando nos sentamos en una mesa, me sentí como si hubiera sido permitida a entrar en un club secreto. Ana nos recomendó tomar una “clarita,” su bebida favorita en vez de una cerveza pura. Nosotras tres quedamos conversando por mucho tiempo en la terraza.

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A Ana le interesa mucho nuestras vidas en los EE.UU. y porque decidimos venir a Madrid para estudiar. También quería oír si nos gusta Madrid y cuales otras partes de España conocemos o queremos visitar. Ella nos dijo mucho sobre su vida en Madrid. Nació en Galicia pero se mudo a Madrid cuando era niña y dice que a ella le encanta la ciudad. Nos explicó donde vive y como es su barrio. Después habló sobre sus aspectos favoritos de la ciudad y lo que recomienda a nosotras. Salimos de la terraza y pasamos por las calles de La Latina. Ella nos indicó sitios interesantes en el barrio, por ejemplo el mercado donde puede comprar las frutas, las carnes, y el pescado más frescos y también cafés pocos conocidos pero muy auténticos. Todo el tiempo, ella habló con muchísimo entusiasmo y podía ver que ella, en realidad, ama a Madrid.
Durante nuestros primeras clases de esta asignatura, hemos discutido mucho el concepto de la ciudad desde la percepción de los madrileños. En el texto “Esta hosca ciudad acogedora” que leímos hace algunas semanas, el autor Luis Antonio de Villena opina que “en Madrid el nacionalismo particular no exista.” En mi experiencia, he encontrado muchos madrileños que poseen un gran sentimiento de orgullo de su ciudad. Ana es un buen ejemplo de la presencia del nacionalismo madrileño. Durante todo el tiempo que hablamos, Ana no tenía ninguna queja sobre Madrid sino no dejó de exponer lo que ofrece su ciudad. También en nuestra clase la presentación de Matt, Josh, y Jack nos demuestra el uso de la frase “mi Madrid” en las lecturas de Arturo Barea. Aunque quizás Ana no usó esa frase cuando estábamos charlando, todo lo que nos explicó sobre la ciudad enfatiza que ella se siente que la ciudad es “su Madrid.” Para ella, y también en mi propia opinión para muchos madrileños de hoy día como mi familia anfitriona, mis profesores, y mis compañeros de CEU, la ciudad es suya. Madrid es una parte de su alma, su personalidad, su carácter. Cada día que estoy aquí siento más que poco a poco la ciudad está convirtiéndose en mi Madrid también. 

Rachel Apostoles Entrada 4: La Cultura de la Comida


Soy una foodie en todo sentido.  Es decir, tengo una pasión exagerada por la comida.  Me gusta leer libros de cocinas y ver programas del canal de televisión Food Network.  Disfruto de salir a cenar en nuevos restaurantes y probar platos diferentes.  Pero, sobre todo, me encanta cocinar.  Por eso, al darme cuenta de que el programa de Duke in Madrid ofrece clases de cocina, me puso muy emocionada y me matriculé en la clase de inmediato.

El día anhelado de la clase, mis amigas y yo llenas de entusiasmo, nos reunimos en frente de Apetit’Oh, el taller de cocina.  Al entrar, nos fuimos recibidas con cariño por el chef, una mujer amable con pelo muy rizado y una sonrisa grande.  Ella nos dio nuestros delantales y nos pusimos manos a la obra importante, la comida. 

Durante la clase, cocinamos tres especialidades de la cocina española: las patatas bravas, las croquetas de jamón, y la crema catalana. Habían muchos estudiantes en la clase y por eso, nos dividimos en tres grupos, cada grupo preparando una receta diferente.  Afortunadamente, fui asignado a ser parte del grupo crema catalana (a mí me encantan los postres más que nada).  Mientras cocinábamos, el chef nos enseñó las técnicas típicas de la cocina española y discutió la historia de los platos.  La crema catalana, por ejemplo, es un postre que se come tradicionalmente el día de San José, celebrado el 19 de marzo.  Hoy en día, se come la crema pastelera por todo el año pero particularmente durante las fiestas.  Me interesa mucho la conexión entre la comida y los costumbres españoles, la manera de que la comida determina la vida.

Al fin de la clase, disfrutamos de la comida que preparamos— comiendo, literalmente, el fruto de nuestro trabajo.  Todos los platos estaban muy ricos y me sentía una sensación de orgullo al probar la dulce crema catalana que hice.   Sin embargo, lo que me interesan más de la comida son las relaciones que se hicieron en la cocina.  Aunque muchos de los estudiantes no les conocían uno al otro antes de la clase, al fin de la hora, todos hablaban como si fuéramos gran amigos.  Para mi, esto demuestra el poder de la comida- compartir la comida es un medida poderosa de crear y mantener relaciones.  Aunque no la hemos discutido en clase, sugiero que la comida es una fuente cultural muy importante.  Al igual que la literatura, el teatro, y el arte, la comida es algo que representa la historia y las tradiciones de un lugar.  Anthelme Brillat-Savarin, una historiador prominente de la comida, plantea la importancia cultural de la comida cuando dice “tell me what you eat, and I’ll tell you who you are.”  Esta clase que cocina ha sido uno de mis experiencias culturas más impresionantes y me ha mostrado un aspecto distinto de la vida española.

 

Una pasión persistente - Vivian Lorencatto


Después de leer lecturas como Luces de Bohemia de Ramón María del Valle-Inclán y "Héroes" de Arturo Barea, yo note un comportamiento común en los ciudadanos de Madrid. Las voces de los dos textos demuestran una fuerte pasión por la ciudad en formas positivas y negativas. Mientras el protagonista en Luces de Bohemia demuestra frustración con la historia de la Leyenda Negra y las consecuencias que han tenido en España, el texto de Barea habla de Madrid con más simpatía e orgullo. A pesar de que cada texto ilustre una opinión distinta sobre la ciudad, la pasión de hablar, criticar y mejorar la ciudad es un actitud presente en los dos textos, sino en los ciudadanos de hoy en día también.

En Luces de Bohemia, la opinión de Max, el protagonista, es muy negativa. Durante el texto, Max habla con mucha frustración de la injusticias del estado y en partes, llora "de impotencia y de rabia" (escena sexta). Max piensa que "el maldito de España" es un lugar horrible, y que la vida de los españoles "es un circulo dantesco" (escena undécima). A pesar de que Max demuestre una opinión pesimista, hay otros personajes que ilustran un amor por la ciudad de Madrid. Un ejemplo de esta perspectiva es la voz en el texto "Héroes" de Arturo Barea. Este texto hace parte de las historias de la vidas de los madrileños posguerra. Como en Luces de Bohemia, hay un sentido de pesimismo y frustración con la situación del país. Había mucha destrucción y muertes. Pero lo que es diferente en el texto de Barea es la simpatía que el hombre tiene por su ciudad. En varias partes, el hombre referir a Madrid como “mi Madrid” para demuestra su interés por el bienestar de los madrileños. El hombre busca la historia de la muchacha y tu padre y por consecuencia, ilustra el ambiente triste de la gente pero el sentido de comunidad que tenían para ayudar el uno a otro.

La tendencia de los madrileños a tener una fuerte opinión sobre el estado de su ciudad es algo que yo noto en mi día a día. Cuando necesito hacer lecturas, yo frecuentemente voy a una plaza cerca de mi casa. En este sitio, yo oigo varias conversaciones entre la gente de todas edades hablando sobre algún aspecto de la sociedad española. As veces están hablando sobre la educación, el tráfico o muchas veces, sobre el gobierno. Ayer había un grupo de tres hombres mayores discutido la política como se fuese un debate público en la televisión. La pasión que los ciudadanos tienen por lo que esta ocurriendo en su entorno es algo que no veo tanto en los Estados Unidos. Hay mucha gente infeliz, pero poca gente se reunido para tener una discusión o debatir opiniones. El motín reciente que ocurrió en la Puerta de Sol es otro ejemplo de cómo el público todavía tiene pasión y motivación para compartir sus ideas sobre su ciudad. Cuando yo estaba en el medio de la muchedumbre, yo estaba más emocionada con todos los tipos de gente que con los carteles. Había jóvenes, niños, ancianos y más; un tipo de reunión que raramente ocurriría en los EE.UU. Es inspirante saber que todavía existe ciudadanos con mucha frustración, amor y interés por su país.