El fin de semana pasada, fui al Rastro por primera vez, y era una experiencia emocionante y abrumadora. Había oído muchas críticas diferentes del Rastro antes de ir. Algunas me dijeron que a ellos se lo gustaba, pero muchas me dijeron que no era tan divertido que creían antes de ir. Por eso, tuve pocas expectaciones y de verdad, no sabía si valdría la pena madrugar. A causa de que mi compañera de cuarto insistió que fuéramos, reticentemente decidí que ir, pero ahora, me alegro mucho de que lo hice. Desde el momento en el que nosotros desembarquemos del metro, estaba rodeada por gente. Ya había una multitud de personas diversas, hablando en lenguajes distintas y empujándose para conseguir la ventaja sobre las otras en llegar a las tiendas. Cuando llegamos a la calle, dimos una vuelta y allí ya encontramos la primera tienda. Embobadas por la cantidad de ropas bonitas y baratísimas, inmediatamente hicimos nuestras primeras compras, y desde allí, nos enamorábamos del Rastro. Andamos por las calles mirando a cada tienda, y nos quedábamos indecisas en que debemos comprar. Después de pasar por muchas tiendas, encontramos lo que me interesó lo más, la calle de arte. La calle, situada en una colina, estaba llena de artistas sentados en quioscos desde los que vendieron su propio arte. Para mí, este me parecía lo más auténtico porque en lugar de vender ropa o baratijas con poco valor más que el material, esos artistas estaban vendiendo sus propias obras las que crearon con sus propios manos. En cada quiosco, había pinturas, dibujos, retratos, y esculturas distintas que retrataban algo de la cultura de la cuidad, imitaban artistas famosos, o mostraban naturaleza en una manera verdaderamente impresionante. En esta calle no solamente eran las cosas que eran diferentes, sino que la gente también. En las calles principales estaban compradores andando rápidamente y atestando las barracas, pero en la calle del arte, los compradores me parecían más maduras y mayores, y el comportamiento cambió. En vez de atacar los quioscos, se podía mirar las obras con tranquilidad, respetándolas y dándose cuenta de sus valores y su belleza. Para mí, una cientista, no suelo disfrutarme del arte. El ver el arte en una forma más tosca me resulta mucho más interesante que verlo en un museo, y por eso, era una experiencia cultural que en una manera cambió mi percepción del valor de arte.
viernes, 21 de octubre de 2011
La Zarzuela Para Todos
El Teatro de Zarzuela
El fin de semana pasada, viajaron mis padres a Madrid para visitarme. Estaba muy orgullosa de poder mostrarles la ciudad y enseñárselo todo que he aprendido durante mi estancia aquí. Mis padres no hablan ni una palabra además de “gracias” y “hola” entonces me obligan a explicar y pedir todo. Por eso, me sorprendió muchísimo cuando un día, mi padre me sugirió casualmente que fuéramos juntos a una obra de teatro.
“¿Sabes que toda la obra va a ser en Español, no?” le preguntó a mi padre.
“Si, pero me parece muy interesante. Es algo distinto de Madrid, así que me gustaría verlo.” me respondió.
Entonces, por la noche, fuimos al teatro de Zarzuela. Al comprar nuestros billetes y entrar al auditorio, se aclaró muy rápidamente que la audiencia era completamente española. Nos habían dado programas pero solamente contenían una lista de los actores y actrices de las obras (fueron dos obras distintas). Había esperado que el programa tuviera un resumen del trama de cada obra para poder intentar explicarlo a mis padres, ya que no iban a entender nada.
En pocos minutos, empezó la primera obra, sin que mis padres tuvieran una idea de lo que sucediera. Sin embargo, me sorprendió mucho de lo mucho que mis padres pudieron entender de las obras. Había varios momentos en que miró a mi padre y estaba riéndose durante algunas de las partes satíricas. Después de las obras terminaron, mis padres me dijeron que a ellos les han gustado mucho verlas.
El hecho de que les gustó sin poder entender todo me ha hecho pensar en la zarzuela como un medio de comunicación que transciende la lengua. Al no entender la lengua, mis padres fijaron en la música, la emoción, y el baile. Las obras que vimos fueron bastante dramáticas y expresivas, lo que creo que es típico de la zarzuela y que lo hace más divertido mirar. No solo se importa el trama de la obra sino que la zarzuela es un espectáculo con música impresionante, danzas tradicionales y trajes interesantes.
Creo que la zarzuela es algo emblemática de Madrid y de España y aunque está hecha por los españoles, no creo que debe ser solamente para los españoles. Me explico: la zarzuela si provee orgullo a los propios españoles pero también es capaz de dar la oportunidad a los extranjeros a aprender algo y disfrutar de la cultura madrileña auténtica. Aunque fuimos casi las únicas extranjeras en la audiencia, y aunque mis padres no podían entender todo lo que estaba ocurriendo, nos disfrutamos mucha de la experiencia y creo que más gente extranjera debe estar expuesto al teatro de zarzuela.
Más alegre sin nada-Aubree Dinning
El tiempo que he pasado aquí en Madrid ha sido una época muy importante y muy divertida de mi vida. Hasta este año, no he viajado mucho afuera de los Estados Unidos, especialmente por un tiempo tan largo como lo que voy a pasar aquí en España. Para mí, vivir aquí ha requerido algunos ajustamientos bastante grandes, especialmente con respeto al gran tamaño de la ciudad. Vengo de una ciudad de 40.000 habitantes, sin nada parecida al metro, los rascacielos, ni los edificios grandes donde están los apartamentos. Aprendiendo el mapa de Madrid, donde viven mis amigos, donde puedo encontrar cosas simples como una secadora o calcetines me costó mucho al inicio del viaje—y todavía estoy aprendiendo y acostumbrándome más cada día.
A veces en Madrid, me parezco perdida, o sin importancia. Me siento que sólo soy una pequeña parte de algo grandísimo, y éste es algo que es muy distinto de ambos el campus de Duke y mi ciudad propia. En los dos lugares siempre encuentro a alguien que conozco durante mis paseos a clase o en una tienda. Para mí el sentido de camaradería es muy importante y me pone más cómoda que pasar sin significancia.
Lo interesante es comparar esta experiencia y sus matices con la experiencia que tenía en este verano pasado viviendo en Guatemala. La discrepancia entre el nivel de desarrollo entre Guatemala y Madrid es algo incomparable, pero me parece que este hecho afecte las interpretaciones que tengo de mi papel en los dos lugares. Es decir, en Madrid tengo acceso a todo que necesitaría; muchísimas cosas son diferentes que lo que encontramos en los Estados Unidos, pero siempre hay algo parecido a lo que busco. Aquí se vende maquillaje de todas marcas, tengo agua caliente cuando ducharme, el sistema de transporte es seguro y limpio. En Guatemala, no es la verdad en casi ningunos aspectos. No hay mucho disponible para alguien que está acostumbrado a ciertos aspectos de EE.UU. Por ejemplo, las calles no estaban limpias, perros callejeros vagaban por los barrios, y no era seguro comer cualquier cosa que quería. Entonces, por mucha gente parecería que sería más difícil ajustarse a la vida en Guatemala, sin muchas cosas y con más dificultades inherentes, pero para mí, no fue el caso.
La diferencia fue que todo estaba en una escala más pequeña. Había más espacio libre, fue fácil conocer y navegar los pueblos, y no me abrumó. Éste es algo que es inesperado, que me sentía más cómoda en muchos respectos en un lugar tan distinto de mi hogar, pero me doy cuenta que mi nivel de comodidad depende en el tipo de las diferencias, y parece que el tamaño y sentido de comunidad es algo que me afecta mucho.
Mi experencia con Baloncesto-- Josh Rosenblat
La experiencia cultural más bonito que he tenido hasta ahora en Madrid se refiere a jugar al baloncesto. En Estados Unidos, jugando al baloncesto es uno de mis pasatiempos favoritos. Yo juego casi todos los días e incluso trabajar con el equipo de baloncesto de Duke. Me encanta el baloncesto. Cuando llegué a España me preocupaba que este aspecto de mi vida tendría problemas existentes, ya que España es un país de fútbol y baloncesto es un deporte americano. Mi experiencia en el baloncesto jugando España ha cambiado mi punto de vista y ha sido muy agradable.
Mi experiencia jugando al baloncesto aquí empezamos a Parque Oeste. Me enviaron a jugar allí por mi madre de acogida, y se fue con expectativas muy bajas. Me asusté cuando vi a un tribunal en pleno de todos los jugadores que parecía saber lo que estaban haciendo. Empecé a jugar en Parque Oeste mucho, y muy pronto, mi estancia allí fue desólo jugar al baloncesto a algo más que eso. Yo había hecho amistad con las otras personas que con frecuencia han desempeñado allí y fue muy agradable.
Estas amistades que empezó como simplemente hablar de baloncesto. ¿Qué equipos de la NBA son mejores, ¿qué país era mejor, temas como este. Empezamos a hablar más en profundidad acerca de la estrategia y las diferencias de normas entre Estados Unidos y Europa. Yo pensaba albergar dudas esto era sólo una buena forma de practicar mi español y obtener el ejercicio, pero me encontré aprendiendo poco a poco más de la cultura del deporte español, la política y la vida de la eficacia general de los españoles. Queremos discutir temas como el de Franco, y si todavía hay partidarios de Franco dejó en España. Casi todas las entrevistas que hice para mi "Medulares" fichas se hicieron con estos hombres. Respondieron a todas mis preguntas y preocupaciones sobre el socialismo en España. Me enteré de que mientras que para los americanos nos es difícil de entender, muchos españoles creen verdaderamente en la idea de bienestar y ayudar a todos aquellos a su alrededor. Tengo opiniones sobre Zapatero y su gobierno. A través del baloncesto, que fue capaz de ganar realmente una comprensión de cómo Madrileños pensar y vivir.
Con todo mi experiencia de juego de baloncesto aquí fue muy interesante y vale la pena. No me esperaba que fuera algo cultural (como el baloncesto es de América), pero resultó ser una experiencia increíble en el que realmente tienes que conocer a la gente muy bien el español. Sigo jugando al baloncesto en Parque Oeste y tener algunos buenos amigos de la corte. Además de esto, me uní al equipo de baloncesto de CEU y esperamos que las experiencias que se tienen con mis nuevos compañeros de equipo.
La tradición de la comida madrileña- Courtney Matteson
No como para vivir. Vivo para comer. Creo que experimentar la comida típica de un lugar es obligatorio para entender su cultura y su gente. Desde que llegué en Madrid en agosto, he probado muchas comidas típicas de España, he hablado mucho con los madrileños de la comida, y ahora veo como la cocina de una ciudad puede desempeñar un gran papel en definir la cultura de una ciudad. Como hemos discutido, cada barrio de Madrid tiene su propia personalidad – definida por la gente y los objetos permanentes; pero creo que también cada barrio se define por su comida y sus restaurantes. Mi actividad favorita es explorar cada barrio de Madrid para experimentarlo y buscar la comida mejor del barrio. Me encanta el ambiente animado de la Cava Baja en La Latina por las noches, y también me gusta disfrutar del sol en las terrazas de la Plaza Mayor por los fines de semana. En cada barrio, se puede encontrar uno o muchos restaurantes que captúan una imagen – y los sabores – de que significa ser “madrileño”.
Sí, tenemos que comer para sobrevivir. Sin embargo, siento que el papel de la comida sea mucho más que sólo una manera de sostenerse: la comida es una parte muy grande y permanente de la tradición de Madrid. En clase, hemos hablado de como la historia puede cambiar una ciudad y su cultura. Como leímos la primera semana en “La ciudad y sus signos” de Margulis, “La ciudad cambia por las acciones que en ella se desarrollan y por la articulación material y simbólica de su tiempo y espacio”; en otras palabras, una ciudad no es estática, sino su personalidad cambia con los eventos de su historia. El mismo artículo destacó que aunque hay una permanencia de los edificios, calles, monumentos y objetos de una ciudad, la gente los usa en maneras diferentes mientras el tiempo pasa.
Pienso que la comida es muy similar a los objetos permanentes de los cuales Margulis habla. Los madrileños comen mucha de la misma comida que comía la gente de Madrid hace unos siglos. Ellos siempre reservan uno a dos horas cada día por la tarde para reunirse con sus amigos y sus familias para disfrutar de la misma comida que comía sus abuelos y bisabuelos. Sin embargo, como los ciudadanos usan sus edificios en una manera diferente que la gente los usaba en el pasado, también cambia las interacciones de la gente con la comida. Ahora hay más restaurantes de otros tipos de comida, como de comida china, mexicana y thai, entre otros. Este cambio refleja el aumento de inmigración de la última década y como ha cambiado la población de Madrid en general. No obstante, la que no ha cambiado es la importancia de la hora de comer para los madrileños, y la importancia de la comida en la vida social madrileña.
Los ambientes diferentes de las restaurantes en cada barrio ayuda a definir la personalidad de cada barrio.
"Mi caminata por Madrid" por Sarah Weiner
Durante la semana segunda de agosto, llegué en Madrid con mi padre. Teníamos planes para viajar por Andalucía y ver los monumentos y museos más importantes en Madrid. Desgraciadamente, el huracán Irene viajaba la costa de los Estados Unidos. Debido al huracán, la fecha del juicio que mi padre iba a testificar fue cambiado a unos días antes. Por consiguiente, tenía que estar sola en Madrid por cinco días hasta que el programa empezó. Fue mi primer tiempo en España, solo segundo tiempo en Europa (y el primero mi pasaporte fue robado) y tenía que ocuparme por casi una semana. Fue aterrador pero una experiencia increíble para conocerme y esta ciudad.
Mi día favorito fue el que tenía lo menos planes. Primero, visité el mueso Thyssen. Recorrer por el museo sola fue una experiencia muy diferente que cuando mi padre y yo fuimos conjuntos. No tenía distracciones y no tenía prisa. Fue como tener una conversación con cada obra. Pensaba sobre los mensajes, los sentimientos y las intenciones del pintor. Próximo, caminé por el Paseo del Prado y Parque de Retiro. Tejé por las sendas y los jardines y escuché a las conversaciones de la gente. Después, fui al Mercado San Miguel y comí paella y melocotones, y durante la noche caminé la calle Gran Vía y Puerta del Sol.
La experiencia de estar sola en una ciudad nueva sin estar cómodo con el idioma fue una inmersión completa a una cultura nueva. Fue un desafío grande, pero después de sobrevivir durante mi jornada sola tenía más confidencia en mis habilidades de español y mi independencia. También, la experiencia cultural fue más reflexivo que todas las otras que he tenido. Cuando estaba sola, solo podía observar, escuchar y mirar la gente. De mi observaciones de un día, de repente sabía mucho sobre el ritmo de la vida, el arte, la gente y la gastronomía. Observé que la gente habla rapidísimo pero camina lentamente, que valora sus conversaciones y las interacciones interpersonales y que la historia es importante igualmente al presente. También, podía comparar los lados diferentes de la ciudad y la gente diferente que presta tiempo en partes diferentes. Mis cinco días sola fue un curso intensivo sobre todo madrileño.
Como prestar mucho tiempo con una persona para conocerla, es necesario que preste mucho tiempo sola en una ciudad para conocerla. Como escribió Mario Margulis, <<Caminar por la ciudad lleva consigo la posibilidad de recibir e interpretar múltiples mensajes que hablan a sus habitantes, emiten señales e intervienen en los comportamientos>>.
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